La administración del presidente Donald Trump rechazó renovar el Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC) en su forma actual, lo que activa un periodo de renegociación y revisiones anuales durante la próxima década para evaluar cambios antes de su eventual vencimiento.
El anuncio se realizó tras la revisión sexenal del tratado y mantiene vigente el T-MEC por una década más, con evaluaciones anuales, salvo que los tres países acuerden renovarlo bajo nuevas condiciones.
El representante comercial de Estados Unidos, Jamieson Greer, afirmó que Washington continuará negociando con México y Canadá para corregir lo que considera deficiencias del acuerdo, especialmente los déficits comerciales que mantiene con ambos países.
Como parte de este proceso, Estados Unidos confirmó una nueva ronda de negociaciones bilaterales con México durante la semana del 20 de julio en la Ciudad de México.
Entre las principales exigencias estadounidenses se encuentra endurecer las reglas de origen para automóviles y otros bienes industriales, con el objetivo de incrementar el contenido regional y evitar que países como China obtengan beneficios indirectos del T-MEC.
El secretario de Economía de México, Marcelo Ebrard, aseguró que el Gobierno mexicano está dispuesto a atender las preocupaciones de Estados Unidos sobre el empleo y el déficit comercial, aunque reconoció que persisten diferencias respecto a las nuevas reglas para la industria automotriz.
Ebrard sostuvo que México defenderá la competitividad de su sector automotriz y confió en que las diferencias puedan resolverse mediante el diálogo.
Por su parte, Canadá reiteró su disposición para continuar las negociaciones y buscar soluciones a los aranceles impuestos por Estados Unidos al acero, aluminio, automóviles y madera.
El T-MEC fue negociado durante el primer mandato de Donald Trump para sustituir al Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN) y actualmente respalda un intercambio comercial trilateral cercano a 1.6 billones de dólares anuales.
Estados Unidos argumenta que los déficits comerciales con México y Canadá alcanzaron en 2025 los 197 mil millones y 48 mil 300 millones de dólares, respectivamente, situación que busca corregir mediante una renegociación del acuerdo.
Entre las propuestas de Washington figura exigir que los vehículos fabricados en Norteamérica incorporen al menos 50 por ciento de contenido estadounidense, elevando el contenido regional total hasta 82 por ciento.
Diversos sectores industriales y agrícolas han manifestado su respaldo a la continuidad del T-MEC, al considerar que el libre comercio entre los tres países fortalece la competitividad de América del Norte frente a mercados de Asia y Europa.



